La ciencia como un proyecto de diseño crítico y participativo

Tanto el diseño crítico como el especulativo son aproximaciones poderosas para enfrentarse a problemas complejos, para imaginar posibilidades e implicaciones. Nos lo recordó Roger Ibars en la sesión que realizamos con él y con Lisa Ma sobre Diseño Crítico y Especulativo” en el Espacio de La Mandarina de Newton, Diciembre pasado:

  • el objetivo del diseño crítico sería crear un “diseño sin final feliz” como diría su maestro Anthony Dunne del Royal College of Art. Esto es, un diseño que generar roce, fricción, dilemas, debate y preguntas. Los trabajos de Anthony Dunne y Fiona Raby sobre objetos aparentemente inútiles aparecen en todas las antologías de diseño. Ellos fueron los que acumularon el concepto de “Design Noir” para mostrar este aspecto del diseño en contraposición con la escuela puramente utilitaria, funcional y comercial.
  • el objetivo del diseño especulativo es generar nuevas visiones y nuevas formas de enfrentarse a lo desconocido y a lo ambiguo, como remarcó Lisa Ma en la misma sesión. Bruce Sterling habla mucho últimamente de la diseñadora Anab Jain y su ”Design for the New Normal” que se orienta en esta línea.

Esto los hace especialmente adecuados para nuestra forma de aproximarnos al enorme campo que ha venido en llamarse “comunicación de la ciencia” o “divulgación de la ciencia”, una etiqueta que nos parece limitante y muy sesgada. En efecto, como diversas líneas de investigación y análisis han puesto de relieve, los programas de “divulgación o comunicación de la ciencia” tienen tendencia a reforzar los intereses de la propia clase científica y el complejo tecnológico y empresarial que los rodea. Basta que recordemos como una y otra vez se presenta a los científicos como héroes individuales y desinteresados por remarcar uno de los clichés más habituales. Caer en una visión hipercrítica tampoco ayuda. Por tanto, dar con métodos que permitan explorar y compartir la ambigüedad nos parece muy importante. Nuestro punto de vista es el de crear una aproximación a la ciencia lo más emergente posible y lo menos mediatizada por grupos de presión, empresariales o profesionales, posible. No por otra cosa, iniciamos nuestra propia investigación hace ya tiempo por el camino de la hibridación y el diseño participativo y emergente: para intentar encontrar formas de que sea la ciudadanía la que diseñe sus propios caminos de acercamiento a la ciencia. Dentro de esta línea hay momentos en que el debate puede motivarse a partir de la interacción con “objetos dilemáticos”, como los que se crean con la actitud de diseño crítico y especulativo.

Supongamos que nos invitan a la exposición de Zoe Papadopoulou a quien nos refirió Lisa Ma. “Nuclear Dialogues”. Nos acercaremos a una mesa donde se puede ver un peculiar servicio del té. Las pastitas principales son “Yellow Cakes”, nombre por el que se conoce una ganga del uranio. El servicio de té se complementa con el ruido de la lectura de un contador Geiger. Invita a reflexionar sobre la contaminación radicativa de nuestra propia comida.

¿Comemos o no comemos el “yellow cake” que nos ofrecen? La respuesta no es tan sencilla y la exposición, como “objeto dilemático” ha generado lo que buscaba: la articulación de un debate intenso entre los visitantes.

Los proyectos de diseño crítico y especulativo nos parecen especialmente adecuados no tanto para “comunicar” la ciencia sino para generar debate ciudadano y, al mismo tiempo, aprendizaje en torno a ella.

Por tanto, creemos que es posible enfocar proyectos de aproximación ciudadana y crítica a la ciencia partiendo del largo recorrido del diseño crítico y especulativo. Esta es una línea que estamos trabajando y que cremos que puede dar frutos interesantes.

Sin embargo… todavía nos falta dar una vuelta de tuerca más

¿De qué serviría una aproximación de diseño crítico si tan sólo creáramos “objetos dilemáticos”? Si el público quedara “expuesto” al resultado del trabajo de los diseñadores críticos… ¿cuál seria el efecto de estructuración del debate? Quizá se quedaría en el impacto de algunas aproximaciones de “ArtScience” muy espectaculares en su presentación pero con poco recorrido en cuanto a capacidad de aprendizaje y movilización. Que los proyectos de comunicación de la ciencia más avanzados deben ir un poco más allá quizá lo indican cosas como el reciente giro de la Science Gallery de Dublin. Su director, Michael John Gorman en la última edición de ECSITE, donde se reúnen los centros de ciencia más importantes presentó una ponencia centranda en el “Speculative Design” para mostrar hacia donde podría enfocarse su institución que hasta ahora había hecho bandera del ArtScience, la colaboración entre ciencia y arte.

A nosotros no nos interesa este giro como estrategia institucional sino por su posible impacto. Creemos que hay que dar unos cuantos pasos más allá. Habría que desplazar la implicación ciudadana desde el resultado de un proceso de diseño crítico hacia su propio proceso. Ya lo estamos haciendo con nuestro proyecto sobre Contaminación Interna. Estamos mezclando los métodos de diseño participativo con los de diseño crítico. Es una de las líneas de investigación que estamos abriendo este año. Iremos comentando como vamos encontrado nuevas posibilidades. De momento tan sólo remarcar que vale la pena explorar esta línea y sus conexiones con otras culturas de prácticas críticas que rozan con el diseño. Tan sólo un apunte de un conocido crítico cultural sobre cómo se pueden encontrar puntos de encuentro e hibridación en culturas como la de los hackers y los “critical makers” de Matt Ratto.

Así que en algún punto la tecnología tiene que ser parte de la conversación crítica. Y ahí es donde la cultura de los hackspaces, la cultura hacker, alguna parte de la cultura “maker”, resulta tan increíblemente útil. Consiste dotar a las personas con un conocimiento básico de cómo funciona nuestro mundo. Pero hay que añadir a esto la pregunta de cómo podría funcionar mejor, cómo podría funcionar de forma diferente. Y  esto como una totalidad, no sólo como “Quiero una trasto mejor” ¿Cuál sería ese sistema mejor? Esa es toda la cuestión de diseño crítico. La cuestión central para mí ahora está en la vanguardia del diseño“.

McKenzie Wark

Y esta es la línea de trabajo donde queremos situarnos en nuestros próximos proyectos con el añadido de que creemos que el aporte principal está en participar en el proceso y en el debate, no sólo en uno o el otro.

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Ciclo Critical Design: Presentación sobre contaminación interna por Miquel Porta

El próximo viernes día 18 a las 19:30 en nuestro espacio de Gracia, tendremos una primera presentación sobre el tema de nuestro ciclo de diseño crítico.

Su foco será la “contaminación interna”, es decir, la existencia de materiales tóxicos persistentes en nuestro cuerpo resultado de nuestra interacción con un entorno cada vez más artificial y más complejo. Todo el problema será presentado por el Dr. Miquel Porta, un investigador de renombre internacional y experto en estos temas.

La contaminación interna es un problema con muchas implicaciones, causas entrelazadas y complejas redes de intereses y comportamientos. Pensamos que era una tarea difícil poder hablar sobre él. Se trata de un típico “problema perverso” (wicked problem) y hemos decidido que sería práctico abordarlo desde la perspectiva del “Diseño Crítico” con el fin de crear objetos dilemáticos y abrir un proyecto para incluir a diseñadores, científicos, divulgadores científicos, educadores y ciudadanos en general.

El proyecto está organizado en torno a diversas ponencias y talleres que tendrán lugar entre enero y abril de 2013.

Este es el primero y os invitamos a uniros al prouecto. Si estáis interesados y creéis que podéis hacer una aportación desde vuestra perspectiva y experiencia, regístraos a través de Eventbrite:

Esperamos encontraros en el Espacio Mandarina!.

El ponente. 

Tenemos el honor de contar con uno de los más reputados expertos en el tema de “contaminación interna”: Miquel Porta.

Miquel Porta (Barcelona, 1957) es médico y epidemiólogo. Ha promovido la integración de los conocimientos biológicos, clínicos y socio-ambientales en en la investigación y la enseñanza de las ciencias de la salud.

Actualmente es el jefe de la Unidad de Epidemiología Clínica y Molecular del Cáncer en el Instituto de Investigaciones Médicas Hospital del Mar (IMIM). También es catedrático de Medicina Preventiva y Salud Pública en la Facultad de Medicina de la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB), y catedrático adjunto de Epidemiología en la Facultad de Salud Pública de la Universidad de Carolina del Norte.

Sus investigaciones se centran en: 1) la epidemiología clínica y molecular del cáncer de páncreas; 2) el ‘retraso diagnóstico’ y la detección precoz del cáncer; y 3) los efectos sobre la salud de los compuestos tóxicos persistentes. Pertenece al consejo editorial de diversas revistas internacionales y ha publicado más de 300 trabajos científicos en revistas de proyección internacional. Ha impartido docencia en numerosas universidades americanas y europeas, como Imperial College (Londres) y Harvard, donde disfrutó de un año sabático. Ha sido presidente de la Sociedad Española de Epidemiología, de la Federación Europea de Epidemiología y de Científicos por el Medio Ambiente.

Miquel Porta entiende que el liderazgo científico debe proyectarse más allá del mundo académico y, por ello, interviene ocasionalmente en los medios de comunicación, como el periódico El País. Su último artículo no científico (titulado “Las quiero a morir”) es a propósito de Spotify y el goce masivo de la música (revista “Claves de razón práctica”, enero – febrero 2013).

 

進化 -Jinhuà: de la imagen a la ciencia, de la ciencia al diseño

Una colaboración entre La Mandarina de Newton y la Sección de Ciencia del Ateneo de Barcelona. 

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