Creatividad

De la mano del Renacimiento la creatividad nos llega como búsqueda y construcción de un universo que atienda a las facultades humanas. Proporcionando una primera emancipación del pensar humanista, finalmente ante tutelas teológicas, que venían marcando los 1200 años anteriores, el carácter renacentista pretendió dar respuesta a cada una de las facetas del ser humano. Con ese propósito, en apenas 200 años de reinterpretaciones, la naturaleza humana y sus sentidos se preciaron como medida para la descripción y definición de realidad.

La cámara fotográfica, 300 años después del episodio renacentista, como primera incorporación de Inteligencia Artificial nos llega proporcionando a la mirada moderna que emerge una nueva libertad. Desligaba esta vez de la premisa renacentista, que a modo de canon dilató su representatividad durante siglos, con progresivas muestras de imitación de la naturaleza.

Dos escenas que nos permiten demarcar con mayor precisión la nueva acotación que hoy requiere el término creatividad. Una actualización del término que integra y no difiere en modo alguno con sus anteriores descripciones.

Finalmente, la cámara fotográfica es un antecedente que nos permite narrar cómo, progresivamente, la relación entre el ser humano y la realidad ha quedado definitivamente intervenida por la máquina. Primeramente, la cámara permitió concentrar la búsqueda artística en la construcción de la individualidad moderna, libre ya el sujeto del objeto a representar. Iniciándose con ello un relato que ha seguido entre nosotros durante los últimos cien años, y que ha logrado completar desde el inconsciente, la razón o la emotividad, una caracterización suficientemente compleja y completa del individuo moderno. La segunda llegada de la máquina, como intérprete de la realidad, nos ubica en la actualidad más inmediata. Y creo, se precia capaz de abrir un nuevo episodio, donde la representatividad se articula en torno a la visualización de estructuras y diseños asociativos.

Veamos, en cada uno de los episodios mencionados, subrayo el ejercicio del arte como fuente de conocimiento, de aprensión de la realidad, de com-prensión. Finalmente un modo de in-vocación de metalenguaje para el emerger y visualización de la realidad. Estaremos hablando, para la etapa renacentista, de un descubrir y reconocer una codificación capaz de dar respuesta, como hemos dicho, a cada una de las facetas del ser humano. En el episodio moderno veremos una práctica que busca profundizar en esa divergencia entre objeto y sujeto. Medida para la descripción de una individualidad que de la mano del temperamento moderno requería de grandes liderazgos, con metas ideológicas.

La Inteligencia Artificial propone hoy mismo un nuevo reto. Una nueva propuesta de búsqueda. Estaremos por tanto abandonando la contemporaneidad, y creo oportuno aportar en el examen de una nueva descripción del valor que encierra el término creatividad. Aunando con ello facetas de su actividad, que correspondan con nuevas respuestas a la coyuntura del momento.

Diferentes investigaciones en el campo de la robótica o la Inteligencia Artificial están mostrando interesantes aportaciones, desde la complejidad de la máquina, para la simulación de formas y resultados estéticos, que pretenden ser artísticos. Precisamente, son estas muestras de Inteligencia Artificial aquello que nos permite señalar que la creatividad no se encuentra en la destreza, ni en el éxito en la reproducción de un proyecto, o en la consecución de un propósito predeterminado. Del mismo modo que el arte no se debe a un hecho estético, la creatividad se precia como reconocimiento posterior a la acción. Una vez surgida, como de modo fortuito, y a partir de una validez consciente que parece asiente, como ante algo que de algún modo es aprobado por ser reconocido.
Para terminar con ésta breve nota, concreto que la divergencia máxima que desvelamos, entre actividad la creativa y los ejercicios artificiales, pienso se ubica ante la dificultad de la máquina para enfrentarse ante la disyuntiva del ser y el no-ser de la realidad. Por su parte la máquina, excomunicada con la realidad, se debate ante el estar y no-estar de la realidad. Pero su extrañeza con lo real carece de la percepción de lo ausente, de aquello que la realidad nos adeuda, que aún no acontece y como parte de lo inexistente de algún modo deviene en lo real. Es decir, la máquina carece de la suposición, del condicional, de la ensoñación que permite al ser humano reconocer, en aquello emergido como acción, el valor de algo imprevisto pero que es validado como creatividad. Diremos por tanto, ante la Inteligencia Artificial, que la creatividad es un reconocimiento, una discriminación. Y de nuevo con ello nos permitimos retomar la cámara de fotos. Ya que el fotógrafo, como el artista o el investigador, saben que el valor está en la selección de la respuesta. De entre todos los intentes reales o entre todas las fotos, el valor está en la selección. De entre todos los gestos aleatorios el artista sabe que el valor está en la selección. Por tanto, ante la Inteligencia Artificial advertimos cómo el valor está en la selección de resultados, datos y cascadas de registros, que de otro modo devienen, ininterrumpidamente, en desinformación.

Jordi Güell
http://www.jordiguell.com
http://twitter.com/jordiguell

——————————————–

Credits of photographies:
http://www.flickr.com/photos/smithsonian/with/2550542237/
Share

Envia un comentario

 

 

Puedes usar estas etiquetas HTML

<a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>

*

Formación

Publicaciones

Dosier de prensa

Grupos de trabajo

 

@CoCreatingCult Tweets

Seguir @CoCreatingCult en Twitter.